Osvaldo Antonio Sotelo | Colectivo Voces

Coatzacoalcos,Ver.11 de Agosto 2026.-

La oscuridad era absoluta, Erasto Crisanto Valdés no sabía si era de día o de noche, cuánto tiempo había transcurrido ni cuándo volvería a ver la luz.

Sin comida, debilitado y atrapado en las profundidades de un cenote, el pescador de 31 años solo tenía una certeza, no quería rendirse.

Después de permanecer más de 15 días perdido en las profundidades de un cenote de Uxpanapa, al sur de Veracruz, Erasto logró sobrevivir bebiendo el agua que se filtraba entre las piedras y aferrándose a su fe.

Hoy, tras haber sido localizado y rescatado con vida el pasado viernes 7 de agosto, comienza a dimensionar lo ocurrido y relata cómo enfrentó uno de los episodios más difíciles de su vida.

El pescador asegura que fueron la oración, su confianza en Dios y la esperanza de volver a encontrarse con su familia lo que le permitió mantenerse tranquilo durante los días que permaneció atrapado.

Aunque el hambre y el cansancio comenzaron a debilitarlo, asegura que nunca dejó de pedir por su rescate.

“Yo nunca perdí la fe y no me daba por vencido”, recuerda con la voz entrecortada.

Un robalo lo llevó a las profundidades

El pasado 23 de julio, Erasto acudió al cenote acompañado de su padre. Como en otras ocasiones, ingresó al agua para nadar y pescar con arpón.

Durante uno de sus intentos logró localizar un robalo, pero el pez escapó y se internó en las profundidades.

Erasto decidió seguirlo, sin imaginar que aquella maniobra terminaría cambiando su vida.

Cuando intentó regresar, ya no pudo encontrar la salida. Nadó buscando el camino de regreso, pero cada intento resultó inútil.

“Fui tras él, pero al momento de regresarme ya no encontré la salida; seguí nadando para salir, pero no hubo más salida”, relata.

En medio de la confusión y la oscuridad terminó encontrando una especie de caverna seca dentro de las profundidades del cenote.

El sitio se convirtió en su refugio improvisado y en el lugar donde permaneció durante los siguientes días.

Agua, oscuridad y oración para mantenerse con vida

Erasto describe la caverna como un espacio húmedo, con oxígeno y pequeñas filtraciones de agua entre las piedras.

Ahí permanecía sentado o acostado mientras esperaba que alguien pudiera encontrarlo.

No tenía alimentos y tampoco podía saber cuánto tiempo había pasado. Su única fuente de hidratación era el agua que encontraba en el interior de la caverna, proveniente de las filtraciones y manantiales del propio cenote.

“Ahí no se ve nada; solo se escucha el agua”, cuenta.

El hambre comenzó a convertirse en uno de sus principales problemas. Sin embargo, más que el miedo, Erasto encontró en la oración una manera de conservar la calma. Cerraba los ojos, descansaba y pedía a Dios que lo ayudara a salir de aquel lugar.

También llegó a pensar en la posibilidad de morir. En esos momentos, pedía que, si no lograba sobrevivir, su familia pudiera encontrar su cuerpo.

“Me encomendé mucho a Dios”, recuerda.

Mientras afuera familiares, pobladores y cuerpos de emergencia lo buscaban sin descanso, Erasto permanecía en completa oscuridad, sin saber si alguien seguía intentando encontrarlo. El paso del tiempo se volvió extraño para él.

Aunque las autoridades y los grupos de rescate contabilizaban los días, Erasto asegura que dentro de la caverna sintió que el tiempo transcurría mucho más rápido.

“Yo sentí que esos 15 días fueron como tres días”, expresa.

La búsqueda no se detuvo

Mientras Erasto luchaba por mantenerse con vida, familiares y habitantes de la zona organizaron brigadas para localizarlo.

Posteriormente se incorporaron cuerpos de emergencia y buzos especializados, entre ellos elementos de la Secretaría de Marina.
Los primeros equipos de búsqueda lograron ingresar a las profundidades del cenote y localizaron el arpón de Erasto, una señal que hacía pensar que podría encontrarse en algún punto cercano.

Sin embargo, las condiciones del lugar dificultaron las labores.

Ante la desesperación de sus familiares, se buscó el apoyo de un nuevo grupo de especialistas integrado por buzos mexicanos y extranjeros, quienes retomaron la exploración con información, coordenadas y mapeos obtenidos durante los trabajos anteriores.

Fue entonces cuando la búsqueda dio un giro inesperado.

El mediodía del viernes 7 de agosto, después de días de incertidumbre, los gritos y las lágrimas de quienes se encontraban en el lugar anunciaron una noticia que parecía imposible: Erasto había sido localizado con vida.

Uno de los buzos había logrado llegar hasta donde se encontraba.

De acuerdo con el relato de quienes participaron en el rescate, el pescador estaba sentado entre las piedras, completamente debilitado y con hambre, pero consciente.

“Entró el buzo a las once con trece minutos y solo duró media hora abajo. Regresó contento y dijo: ‘Ya lo encontré, ahí está’”, relató Carlos Jiménez, uno de los participantes en las labores de rescate.

Después de establecer contacto con Erasto, los buzos regresaron con sueros para ayudarlo a hidratarse y posteriormente comenzaron las maniobras para sacarlo de las profundidades.

Después de 15 días volvió a ver la luz

El momento más emotivo llegó cuando Erasto finalmente alcanzó la superficie. Después de permanecer durante más de 15 días en la oscuridad, sus ojos tuvieron nuevamente contacto con la luz del día.

El reflejo del agua y los rayos del sol le resultaron difíciles de soportar. Había pasado demasiado tiempo sin ver la luz.

Pero entre las personas que lo esperaban había alguien a quien quería volver a encontrar: su madre.

“Lo primero que vi fue la luz. No podía con el reflejo del agua y el sol me cegaba, no podía mirar muy bien porque me lastimaba mucho, pero es algo muy maravilloso”, recuerda.
Y entonces la vio.

“Al ver a mi mamá presente, ella siempre ha estado conmigo, en todo momento, y al verla en primera fila sentí algo bonito. Regresó la esperanza”, expresa.

Tras el rescate, Erasto fue trasladado al Hospital Regional de Uxpanapa, donde permanece bajo atención médica debido a un cuadro severo de deshidratación y a la considerable pérdida de peso que sufrió durante los días que permaneció sin alimento.

A pesar del desgaste físico, ya tiene fuerzas para contar lo ocurrido y espera recuperarse completamente para regresar a casa con su familia.

Hoy, finalmente, este pescador veracruzano agradece a las personas que participaron en la búsqueda, a quienes ayudaron a su familia y a todos aquellos que estuvieron pendientes de su caso.

Deja una respuesta

Trending

Descubre más desde Noticias

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo