Osvaldo Antonio Sotelo | Colectivo Voces
Coatzacoalcos, Ver; 24 de Junio 2026.-
Mientras gran parte de la ciudad duerme, Alba Torres Herrera ya se encuentra lista para atender una emergencia.
Su jornada comienza revisando ambulancias, verificando equipos y preparándose para lo inesperado. Así ha sido durante más de una década, entregando su tiempo, conocimientos y vocación al servicio de quienes más lo necesitan.
En el marco del Día del Paramédico, la historia de Alba representa el compromiso silencioso de quienes responden al llamado de auxilio sin importar la hora, el clima o las circunstancias.
Su camino en la atención prehospitalaria comenzó cuando terminó la carrera de Ingeniería Biomédica y, al llegar a Coatzacoalcos, no encontró oportunidades laborales en su área. Fue entonces cuando una recomendación familiar cambió el rumbo de su vida.
«Siempre me gustó el área de la salud», recuerda.
Ingresó a la Cruz Roja Mexicana Delegación Coatzacoalcos para capacitarse como paramédico.
Primero trabajó como radiooperadora, después se convirtió en voluntaria y más tarde en técnica en urgencias médicas, una labor que ha desempeñado por más de diez años.
Durante ese tiempo ha atendido accidentes, enfermedades repentinas, emergencias de trabajadores, adultos mayores y niños. Cada servicio le ha reafirmado la importancia de una labor que considera indispensable para la ciudad.
A pesar de las largas jornadas, Alba combina el trabajo, los estudios y el voluntariado. Actualmente cursa la carrera de Técnico Superior Universitario en Urgencias Médicas a través de la Universidad Abierta y a Distancia de México, convencida de que la preparación constante es la mejor herramienta para ayudar a los demás.
Pero detrás del uniforme también existe una madre, una hija y una mujer que sacrifica tiempo con su familia para responder a las emergencias de desconocidos.
«Mi hija me espera en casa, pero aquí estamos para apoyar a Coatzacoalcos», expresa con orgullo.
Hoy forma parte del reducido grupo de mujeres voluntarias que continúan activas en la Cruz Roja de Coatzacoalcos, una institución que enfrenta desafíos constantes para mantener la atención a la ciudadanía, pero que sigue encontrando en personas como Alba la fuerza para seguir adelante.
Para ella, ser paramédico significa mucho más que atender una emergencia.
«Es apoyar, es salvar, es dar alivio», afirma.
Sus palabras reflejan el espíritu que inspiró el nacimiento de la Cruz Roja y la frase que identifica al movimiento humanitario en todo el mundo: «Tutti Fratelli», que significa «Todos somos hermanos».
En cada guardia, en cada traslado y en cada llamada de auxilio, Alba demuestra que detrás de una ambulancia hay historias de entrega, sacrificio y vocación.
Historias como la suya, recuerdan que salvar vidas también es una forma de amor por la comunidad









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