Comerciantes enfrentan pérdidas económicas críticas ante la falta de circulante y el encarecimiento de insumos.

Osvaldo Antonio Sotelo | Colectivo Voces

Coatzacoalcos, Ver.-

Los vendedores de coco en Coatzacoalcos atraviesan una de las etapas más complicadas de los últimos años debido a la baja en las ventas y el constante incremento en los costos de operación, afirmó Cristóbal Zapata, representante de los coqueros de la ciudad.

El comerciante señaló que actualmente las ventas se encuentran pésimas, situación que atribuyó principalmente a la difícil situación económica que enfrentan muchas familias y a la falta de circulante en la región.

Antes vendíamos entre 60 y 70 cocos al día, ahorita estamos vendiendo entre 20 y 30. La caída es de más del 50 o 60 por ciento, explicó.

Indicó que la mayoría de los vendedores del sector se mantienen en actividad únicamente porque no cuentan con otra fuente de ingresos, pese a que los resultados económicos ya no son los mismos de años anteriores.

Estamos en pie de lucha. Si hemos aguantado muchos años, seguimos aguantando porque no tenemos otro trabajo, comentó.

A la disminución de clientes se suma el aumento en los costos de los insumos. Los cocos que comercializan son traídos desde Tabasco, por lo que los gastos de transporte han aumentado debido al precio de los combustibles.

Actualmente, cada coco puede adquirirse entre 15 y 20 pesos dependiendo de la distancia de traslado, mientras que el producto preparado se vende al público en 40 pesos.

Sin embargo, Zapata explicó que el precio final incluye diversos ingredientes como limón, chamoy, Miguelito, salsa botanera, sal y otros complementos, lo que reduce considerablemente las ganancias.

A veces salimos tablas. Son siete u ocho productos los que lleva un coco preparado y la gente ya está acostumbrada a recibirlo así, señaló.

Otro factor que afecta a los comerciantes es el costo del hielo, indispensable para conservar el producto durante las jornadas de venta.

Recordó que hace años una barra tenía un costo cercano a los 30 pesos, mientras que actualmente puede alcanzar hasta los 450 pesos.

Además, las condiciones climáticas también representan un desafío, ya que en temporadas de viento o baja afluencia de clientes, el hielo no utilizado termina convirtiéndose en pérdidas económicas.

Pese al panorama adverso, los vendedores mantienen la esperanza de que la llegada de nuevas inversiones y proyectos industriales a la región genere mayor movimiento económico y beneficie al comercio local.

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