Osvaldo Antonio Sotelo / Colectivo Voces
Coatzacoalcos, Ver.-
La psicoterapeuta Ema Ontiveros afirmó que el fenómeno de los llamados “Therians” debe entenderse desde una perspectiva psicológica y social, evitando juicios o estigmatizaciones hacia los adolescentes que se identifican con esta corriente.
En entrevista, explicó que este tipo de expresiones no son nuevas en la historia de la humanidad.
Recordó que desde la antigua Grecia, pasando por prácticas chamánicas y diversas manifestaciones culturales en México, han existido asociaciones simbólicas entre el ser humano y los animales.
Sin embargo, señaló que lo que hoy marca una diferencia es el papel de la tecnología y las redes sociales, donde cualquier tendencia puede viralizarse en cuestión de minutos.
Ontiveros detalló que la adolescencia es una etapa en la que los jóvenes buscan identidad y sentido de pertenencia.
“Todos hemos pasado por grupos o etapas donde tratamos de encontrar dónde nos sentimos seguros o comprendidos. Esto no es distinto, solo ocurre en un contexto moderno”, puntualizó.
Desde el enfoque clínico, aclaró que no se trata automáticamente de un trastorno psicológico.
Explicó que, científicamente, no existe una patología reconocida por identificarse como Therian.
Más bien, dijo, puede ser una forma de exploración de identidad, especialmente cuando el adolescente no encuentra espacios de validación o comunicación en casa.
La especialista subrayó que uno de los factores que influyen es la dinámica familiar.
Indicó que actualmente muchos padres enfrentan altos niveles de estrés y agotamiento, lo que puede generar desconexión emocional con sus hijos.
“Cuando no hay comunicación asertiva y escucha activa, los jóvenes buscan refugio en otros espacios”, comentó.
No obstante, advirtió que sí existen focos rojos. Señaló que la alerta surge cuando el adolescente pierde el sentido de la realidad, presenta brotes psicóticos o abandona por completo sus actividades cotidianas.
“Mientras continúen con su vida escolar, social y familiar de manera funcional, no se puede hablar de un trastorno”.
Finalmente, hizo un llamado a madres y padres de familia a evitar el regaño o la confrontación directa, ya que esto puede generar mayor rechazo.
En su lugar, recomendó abrir espacios de diálogo y, de ser necesario, acudir con un especialista para comprender qué hay detrás de esta conducta.
“Más que juzgar, debemos preguntarnos qué está pasando emocionalmente con el adolescente y cómo podemos acompañarlo”, concluyó.







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